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BOLIVIA. La gran desconocida

Texto: Miguel Montes
Fotos: Begoña Urigüen


Entre todas las naciones iberoamericanas, Bolivia es sin duda uno de los destinos menos conocidos para el viajero. Variados factores (económicos, políticos etc.) han mantenido a este país en una zona de sombra en lo que al turismo se refiere. Hoy en día, sin embargo, las autoridades de los departamentos bolivianos están haciendo un gran esfuerzo para que esta situación cambie. En este contexto, visitamos el Departamento de Santa Cruz , el más grande del país andino, acompañados de María Lourdes Zambrana, Directora General del Turismo del Departamento.

El Departamento de Santa Cruz esta ubicado en la zona oriental de Bolivia, y tiene una superficie de 370. 621 Km. cuadrados. Es considerado el más próspero del país, con importantes explotaciones ganaderas y campos petrolíferos. Su capital es Santa Cruz de la Sierra, una pujante ciudad de 1.500.000 habitantes, situada en el centro geográfico del Continente y punto neurálgico de la economía boliviana. La ciudad está dotada de una moderna infraestructura como Centro de Negocios y Convenciones, celebrándose allí la mayor feria multisectorial de Bolivia, la Feria Internacional de Santa Cruz, EXPOCRUZ 2008, que va por su 33ª edición. Cuenta también con aeropuerto internacional, que, por su estratégica situación, es punto de paso obligado hacia muchos otros destinos turísticos del área.



Santa Cruz de la Sierra fue fundada por el capitán español llamado Ñuflo de Chávez y sus 158 hombres. El nombre se lo puso en homenaje a su ciudad natal, en Extremadura. La planta de la ciudad conserva su primitivo desarrollo en forma de anillos concéntricos desde el casco viejo, en cuyo centro está la Plaza 24 de septiembre, lugar de reunión por excelencia y la catedral neoclásica, con su Museo de Arte Sacro, donde se guardan pinturas, esculturas y platería del templo. La ciudad, de agradable clima tropical, invita a vivirla con calma, disfrutando de su exuberante vegetación. Al interesado por la historia le satisfarán las visitas al Museo Regional de Historia Calle Junin, en interesante edificio ‘Art Nouveau’ o al Museo Guaraní, construido merced a la ayuda de la Generalidad Valenciana en 2004. En cuanto a la vida nocturna, ésta se articula en torno al barrio de Equipetrol y a la Avda. Monseñor Rivero, con variedad de bares y restaurantes.

Pero si sorprendente resulta la vitalidad y el desarrollo de esta ciudad, no menos impactantes son algunos de las sitios que tuvimos oportunidad de visitar. A sólo 15 minutos del centro de Santa Cruz, se encuentra el Biocentro Güembé, dentro del Parque Amboró, recinto destinado a preservar la enorme variedad de fauna y flora existente en la región, no sólo físicamente, sino también mediante programas de educación medioambiental. El parque contiene un mariposario, con más de 150 especies de coleópteros volando en torno a las flores, un orquideario, que alberga 240 especies de esta magnífica flor y un aviario de 2.500 metros cuadrados, en el que admirar a las aves en las copas de los árboles desde un puente a 10 metros de altura; además de mirador, restaurante y un conjunto de 10 piscinas dispuestas al modo de pozas naturales para refrescarse si hace calor. Senderismo, circuitos a caballo, en bicicleta, pesca o piragüismo son otras opciones disponibles en el Biocentro Güembe, un lugar merecedor de una visita. Cerca igualmente de la capital, a unos 20 kilómetros, se halla el Santuario de la Virgen de Cotoca, en el pueblo del mismo nombre, famoso por su artesanía en arcilla y por la peregrinación que cada 8 de diciembre congrega a multitud de fieles ante la Patrona del Departamento.

Tras estas excursiones por las cercanías de Santa Cruz de la Sierra, nos desplazamos a la zona de las famosas Misiones Jesuíticas En Bolivia. En la actualidad se pueden visitar siete conjuntos misionales que han sobrevivido después de 300 años de avatares de todo tipo para ser consideradas desde 1991 como Patrimonio Cultural de la Humanidad. Las Misiones están situadas en el territorio de Chiquitos y son las siguientes: San Javier, Concepción, San Ignacio, San Miguel, San Rafael, Santa Ana y San José. Fueron construidas entre 1691, fecha de fundación de San Javier y 1761, fecha en que se termina de erigir la iglesia de San Ignacio. De estilo barroco, con influencias locales, las fundaron los padres jesuitas con la intención de convertirlas en los centros evangelizadores de la población indígena. Desde los años 60 del pasado siglo se ha venido haciendo un extraordinario esfuerzo de restauración de las Iglesias y el resto de los conjuntos misionales.


 

 

En San Javier, la misión más antigua, admiramos la riqueza de la decoración de su iglesia, con sus columnas salomónicas talladas en madera a lo largo de sus tres naves y el encantador colorido de su decoración mural, con motivos vegetales y geométricos. En el pueblo, disfrutamos de un concierto que nos ofrecieron las voces y violines del Coro y Orquesta de la localidad, compuesto por los estudiantes de la Escuela de Música de San Javier, y fuimos nombrados por gentileza de las autoridades municipales Huéspedes Ilustres.

En la segunda misión que visitamos, la de Concepción, capital de la provincia de Nuflo de Chávez, quedamos si cabe más complacidos. La iglesia, terminada en 1753 es considerada la joya de la región. Construida, como casi todas, de madera y adobe y luego encalada, cobija en su interior altares tallados de gran belleza. Es muy curioso su campanario exento de madera y destaca asimismo su fachada que posee una rara belleza, incrementada al incidir sobre ella los últimos rayos del sol poniente. En Concepción se organiza de forma bianual un Festival Internacional de Música Renacentista y Barroca Americana llamado “Misiones de Chiquitos”, ya que la ciudad custodia un gran archivo de partituras musicales.

A pesar de la brevedad del viaje, nos despedimos de Bolivia con el deseo de que no pase mucho tiempo antes de volver, para seguir conociendo las bellezas de este maravilloso país. El descubrimiento de una naturaleza variada, el cuidado que se percibe hacia un patrimonio histórico-artístico muestra de unión entre los pueblos y el carácter abierto y agradable de su gente han hecho que el viaje a Santa Cruz haya merecido la pena.

Miguel Montes


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