LA RIOJA en otoño, la tierra del vino en todo su esplendor Carmen Palmero
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El vino da nombre a esta tierra o, quizás es al revés, en cualquier caso, constituye la base de su riqueza y es uno de los referentes más importante de su cultura. En La Rioja donde no hay vides hay botellas, donde no hay bodegas centenarias o de vanguardia hay calados familiares. De norte a sur y de este a oeste, La Rioja es vino. |
Pocos lugares resultan tan sugerentes como La Rioja en otoño, las vides ocres contrastan con los colores dorados de los chopos a punto de deshojar en las riveras de los ríos. Caminar entre los viñedos bañados por la luz violeta de los días de otoño puede ser un buen preámbulo para degustar alguno de los miles de caldos que produce esta tierra acogedora y singularmente atractiva. Visitar hermosas ermitas románicas, pasear a caballo entre las vides, pisar las uvas en un antiguo lagar y saborear alguno de los platos de su exquisita cocina, son sólo alguna de las propuestas que ofrece esta magnífica tierra. Monasterios, catedrales y decenas de iglesias, salpican los pueblos de esta comarca. Destacan entre todos ellos, los monasterios de Yuso y Suso en San Millán de la Cogolla, cuna de nuestra lengua y patrimonio de la humanidad. Del monasterio de Suso queda hoy la preciosa iglesia que emerge entre los árboles. Abajo, en el valle, el monasterio de Yuso, reconstruido en los siglos XVI y XVIII donde, además de su valor arquitectónico, sus paredes custodian enormes cantorales primorosamente copiados, tan impresionantes como lo es el fondo bibliográfico y su archivo, códices, incunables y pergaminos constituyen una de las colecciones más importantes de España. Las propuestas gastronómicas no faltan en esta tierra de sabrosas verduras, setas, chorizo y buenos corderos. En cada uno de sus pueblos hay algún restaurante que destaca por su buen hacer y bares para “ir de pinchos”. Nos encontramos con dos magníficas rutas para tapear: las míticas de la calle Laurel en Logroño y la herradura en Haro. Pero el restaurante Echaurren en Ezcaray constituye un punto de encuentro obligatorio para todos los gourmets. Dos generaciones al frente del negocio, Marisa y Francis aúnan las mejores técnicas culinarias del pasado y del presente y nos ofrecen una excepcional muestra de cocina. Tradición e innovación conviven en esta casa, única en La Rioja, galardonada con una estrella de la guía Michelin. |
Bodega Viñedos del Ternero
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Paisaje riojano
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Peras al vino
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La Rioja es vino y no podemos pasar por esta tierra sin visitar alguna de sus bodegas. En esta época del año, rebosantes del mosto, fruto de la reciente vendimia. En la mítica ciudad de Haro, capital de La Rioja Alta, tal vez donde mejor se produce la extraordinaria suma de coincidencias entre la bondad del clima y severidad de la tierra, se encuentran las Bodegas López de Heredia, la más antigua de Haro. Entre olor a taninos y madera y el moho de las paredes envejecen los vinos de la casa, Tondonia, Bosconia y Cubillo, sus nombres más emblemáticos, elaborados a la manera más tradicional desde hace 132 años. Las bodegas Muga, también en Haro, constituyen una visita obligada para comprender el proceso tradicional del vino. Es frecuente encontrar a algún miembro de la familia Muga en la bodega que regentan desde su creación en 1922. A veces se tiene la suerte de ser recibido por Isaac Muga, perfecto anfitrión, gran trabajador y hombre vitalista que desborda simpatía y explica como nadie, el proceso e elaboración y envejecimiento de los vinos. Muy cerca de Logroño, visitamos Juan Alcorta, una de las más grandes cuya producción asciende a 20 millones de litros anuales. Esta bodega representa la vanguardia bodeguera y la nueva cultura del vino. La espectacularidad de su arquitectura, pretende estar al servicio de la eficacia en un proceso de elaboración que fusiona modernidad con procesos recuperados de la tradición, como el descenso de la uva por gravedad. Vinos como Campo Viejo, Alcorta, Azpilicueta o Marqués de Villamagna, constituyen excelentes resultados del trabajo desarrollado en la misma. Frente a estas grandes empresas se abren paso pequeñas bodegas de producciones limitadas muy interesantes. Un buen ejemplo es Viñedos del Ternero muy cerca de la bella villa de Sajazarra. Tiene la peculiaridad de estar ubicada dentro de la hermosa finca Coto Redondo el Ternero de cuyas vides se nutren sus barricas. Ubicada en las estribaciones de los montes obarenses, su peculiar climatología resulta un lugar idóneo para la uva que, junto a la elaboración y crianza en su bodega confieren a estos vinos un carácter propio muy interesante. Miranda el más joven y, Picea el más galardonado son los nombres de alguno de sus caldos. Interesantísima, resulta la visita al Museo del Vino de Dinastía Vivanco, lugar que merece, sin duda, unas horas de nuestro tiempo. Esta impresionante colección, nos propone un viaje a través de la cultura del vino y a lo largo del tiempo y de miles de piezas de arte a partir de los egipcios. Cinco espacios organizados por contenidos temáticos y distribuidos en 9000 metros cuadrados, alojan la colección privada de la familia Vivanco. Es probablemente el mejor museo del vino del mundo y ha sido objeto de los máximos reconocimientos internacionales. Dispone también de un magnífico restaurante donde degustar los vinos de la familia. |
+ info: www.lariojaturismo.com
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